Experimentos gravitacionales con una manzana.
En la entrada anterior, os expliqué que el profesor Steel había venido a clase con un cesto de manzanas. Ahora ya sé razón. Quiere explicar la ley de la gravedad mediante una serie de experimentos.
– La ley de la gravedad la descubrió Isaac Newton en el siglo XVII, según la leyenda, al ver caer una manzana de un árbol. Si hace más de 300 años un físico sólo necesitó una manzana para entenderla, vosotros no vais a ser menos. Coged cada uno una manzana de la cesta y preparaos para realizar experimentos gravitacionales con ella.
Os explico en qué consiste cada experimento. Hay alguno imposible de realizar, pero podéis deducir su resultado. Escribo también las explicaciones del instructor.
Experimento gravitacional 1
En un lugar despejado lanza la manzana al aire con poca fuerza, con bastante fuerza y, por último, con todas tus fuerzas. ¿Qué pasará con la manzana?
A– Siempre vuelve al suelo.
B– Siempre alcanza la misma altura y vuelve al suelo.
C– Se queda volando en el aire.
Explicación del instructor.
Es la a. Lo curioso es que la manzana no cae por su peso, sino por su masa. El peso de la misma manzana puede cambiar según si se pesa en la Tierra, en la Luna o en Júpiter. Pero lo que nunca cambia es su masa. La masa es la cantidad de materia que tiene un cuerpo, como la manzana.
Todos los cuerpos con masa se atraen entre sí con una fuerza proporcional a su cantidad de masa y a la distancia que les separa. En otras palabras, la Tierra debe su fuerza de gravedad a la gran cantidad de masa que tiene. Esa fuerza gravitatoria terrestre es la que nos empuja hacia la superficie del planeta y la que hace volver a la manzana cada vez que la lanzamos al aire.
La masa de la manzana es minúscula, pero también lo son las masas de un rascacielos, una montaña o incluso un océano en comparación a la de la Tierra.
Consejo para astronautas.
Cuando un cohete despega le pasa lo que a la manzana, la fuerza de la gravedad le empuja de vuelta hacia la Tierra. Para vencer la gravedad terrestre, el cohete tiene que alcanzar una velocidad muy alta durante varios minutos. Por eso, casi todo el combustible se gasta en llegar al espacio exterior. El despegue es una de las partes más peligrosas de un viaje espacial.


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